Queso con limón

Historias del día a día

El señor De la osa

—¿Sabes mucho de deportes?— me preguntó mirándome a los ojos.

—Obviamente.—Le dije sin titubear.

Hubo una pausa de cinco segundos que supieron a 30.

—Muy bien. Ahora mismo te voy a demostrar que no sabes nada.

No me preocupaba porque había hecho los deberes de mirar las tablas de posiciones en las principales ligas de fútbol de Europa, así como la NBA y la MLB. Con eso pensé que bastaría. Tengo un amigo aficionado a las apuestas y es donde invierte el dinero casi siempre.

—Nómbrame al menos tres golfistas del top 5 del raking mundial.—Me sorprende el hombre.

—Rory McIlroy.—Fue el primer nombre que se me vino a la mente. Hice de caddie en mi adolescencia y de vez en cuando echaba una ojeada a la sección de golf, cómo pasó esa mañana.

—Dos más.— insistió.

—Tiger Wood.—Bromeé solo por tratar de sacarle una sonrisa, pero no funcionó. 

Volvió a ojear mi currículo, lo puso de lado y esta vez suspiró. En ese momento pensé que había terminado la entrevista, sin embargo; decidió seguir.

—Líder de la liga Argentina.

—Boca.

—Muy bien.

—Ganador de la última carrera de Fórmula 1.—Prosiguió.

—Ahí si me has pillado porque casi no la sigo, pero el de Moto GP fue…

—Esa no fue la pregunta.—Me interrumpe seriamente.

Sin quitarme la vista coge nuevamente mi currículo y sin mirarlo lo deja delante de él.

—Una última pregunta: ¿Quién es el líder de la NFL?—Remató.

Ni traté de responder, estaba pillado por todos lados. Este deporte apenas lo conocía y tampoco tenía idea de que en España se siguiera.

Tomó nuevamente mi currículo y lo dobló por la mitad. 

—Mira Henry desde que entraste por esa puerta yo sabía que este trabajo no era para ti. Solo quería ponerte a prueba.—Se confesó soltando por fin una mueca de sonrisa. 

Tras este gesto relajé al fin mi tensionada postura erguida, descrucé las manos apoyadas en la mesa y sonreí. Ese fue mi lenguaje y él lo entendió.

—Me alegra que te hayas relajado. Las personas como tú no pertenecen a este mundo.—Me sorprendió nuevamente.—Tienes porte, eres joven y tienes una carrera, en pocas palabras puedes tener lo que quieras. Quizás estás aquí por necesidad, pero te haré un favor no dándote este trabajo.—Prosiguió aquel hombre que ahora parecía más bien un amigo .

—Muchas gracias.—Le respondí sorprendido. Jamás esperé ese consejo en una entrevista de trabajo.

—¿A ti qué te gusta?—Siguió.

—La música.

—Pues a por ello Henry. Que tengas un buen día.—Estiro su mano y me mostró la salida de una manera muy amable.

Necesitaba ese puesto porque estaba en un momento económico no tan bueno y esa entrevista me dio algo más que dinero. Demostrarme que era capaz de cualquier cosa. La cuestión ahora sería por dónde empezar y no se me ocurrió otra idea que llegar a casa y grabar un cover de varias canciones. Al cabo de unos días lo envié a una orquesta que buscaban cantante y ahí estuve nueve años. Que curioso que fui a una entrevista por un trabajo y al final acabé con otro. 

A veces pienso que me gustaría algún día encontrarme a este señor y darle las gracias. Que la vida se encargue de ello.